Cómo identificar una relación traumática dentro de la pareja
En la práctica clínica como psicoterapeuta especializada en trauma y relaciones, observo con frecuencia cómo muchas personas permanecen atrapadas en dinámicas relacionales que no solo generan sufrimiento, sino que dejan huellas profundas en su salud mental y emocional. Una relación traumática en la pareja, es aquella en la que existe un patrón persistente de abuso emocional, psicológico, físico, sexual o económico que genera en la víctima un estado de estrés crónico y respuestas traumáticas.
No se trata de conflictos normales o discusiones ocasionales, sino de un desequilibrio de poder que erosiona la identidad, la autoestima y la seguridad emocional de una persona. Esto, pasa muchas veces en pareja recientes o de larga data y eso perjudica a la pareja que debería ser sana desde el principio al conocerse.
Si una de las partes se somete, el otro abusa, esa no es la pareja con la que debes quedarte por más que tus ojos distorsionen la realidad. Y si ambos son abusadores psicológicos, llega un momento en que los dos no crecen ni avanzan en la vida de pareja y en la vida en general. Por lo que es conveniente, agradecer los aprendizajes y enseñanzas que ambos compartieron en un determinado período de la vida.
Alternancia en la relación traumática
Identificar una relación traumática, requiere observar más allá de los momentos de aparente cariño. El trauma relacional, se caracteriza por la intermitencia: periodos de intensidad afectiva seguidos de crueldad, manipulación o indiferencia. Esto, lo viven a diario muchas parejas y es desgastante para la mente y el cuerpo.
No se puede convivir con personas que repiten patrones de sus padres que fueron disfuncionales o bien uno de los dos ha sido en el caso del hombre, el clásico machismo, infiel y narcisista, o la mujer victimizándose y perdonando a un hombre que no la merecía.
Esta alternancia, crea un vínculo traumático (trauma bonding), donde la víctima se siente profundamente unida al agresor precisamente por los ciclos de abuso y reconciliación, lo cual no es nada sano. El cerebro, ante la imprevisibilidad, libera dopamina en los momentos positivos, reforzando la adicción emocional similar a la que se produce en otras dependencias. No podemos permitir que esta clase de vínculo nos amenace y normalicemos como si nada pasara. Si esto, es lo que está pasando en tu relación, no puedes quedarte en esa relación, priorízate.
Pues el manipulador, abusador sabe cómo manejar a la otra persona a su antojo, sabiendo de antemano que tarde o temprano o de inmediato, accederá y se someterá a merced del manipulador. La cuestión, es que la mujer empiece a poner límites firmes y no dejarse manipular más.
Historia típica de padres que no les preocupaba nada
Padres que provocan dolor en sus hijos por alto ego
El caso de Verónica y Adrián, dos hermanos que vivieron en un hogar donde el padre era un manipulador nato, amén de infiel, que humillaba y pisoteaba a su esposa, no tenía escrúpulos ni límites. Ella callaba, mentía por él, lo cubría y se victimizaba en vez de pararle los pies a un hombre que no respetaba a nadie. Ambos hermanos, aprendieron de ese hogar también a humillar, pisotear y el saber amar, lo dejaron de lado. Hoy son dos personas ya mayores y no han sabido valorar a sus respectivas parejas.
La hija y sus dolores emocionales
Si bien, Verónica cuando tuvo parejas mal elegidas, calló y calla todo lo aprendido, inclusive, en su juventud ha debido de abortar dos veces, prohibiéndose la maternidad y llevándolo en silencio. Desafortunadamente al no conocer el amor y prohibirse sentir las emociones y sentimientos, se casó con un hombre bueno, pero lo eligió para que ella pudiera manejarlo a su antojo hasta que el pobre hombre falleció. Hoy, sigue estando sola en su casa, sin nadie a su lado, solo un perrita de hace años y con sus recuerdos distorsionados en su mente.
El hijo que no puede sentir emociones y sentimientos
Su hermano, por otra parte, se casó tuvo dos hijas, un tercero falleció antes de nacer, pero no ha mostrado emociones ni sentimiento alguno. Ama y habla con sus hijas y eso lo mantiene vivo. Pero en su vida conyugal, durante años, la ignoró, la pisoteó y humilló, hasta que su esposa, le puso límites sin perdonarle una. Hoy están tratando de reconstruir la pareja.
Pero, ambos hermanos, siguen unidos por el trauma de que sienten que deben ser salvadores de cada uno y festejarle sus propios mambos mentales que construyeron con los años. De este análisis, podemos aprender qué tanto daño hace una relación traumática de pareja como los padres de Verónica y Adrián, haciéndoles ver a sus hijos «cómo se maneja el mundo y las parejas que quieran construir».
El resúmen del trauma heredados
Resúmen traumático: «no se debe amar», «no se debe aceptar al otro como es», «ser manipulador/a y humillar y pisotear cabezas si no se dice y hace como esta persona quiere» «burlarse de la persona que hemos elegido para minimizarla», «no ver las realidades», «mentir», «bloquear u obviar historias del pasado y presente» y «no hacerse cargo de nada». Si no se habla, no existe el problema.
Es una triste realidad que hoy viven muchos hijos de parejas traumáticas. Que no han sido sanas y que no enseñaron a sus hijos sobre la verdad de la vida para vivirla sanamente. Sino que los dejaron con heridas profundas.
Señales clave para identificar una relación traumática:
- Miedo constante y hipervigilancia: La persona vive en estado de alerta, anticipando la próxima explosión de ira, crítica o abandono. Puede manifestarse como ansiedad generalizada, ataques de pánico o trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT-C).
- Gaslighting y distorsión de la realidad: El agresor, niega sistemáticamente experiencias, emociones o hechos ocurridos (“Eso nunca pasó”, “Estás exagerando”, “Eres demasiado sensible”). Esto, genera confusión cognitiva y duda de la propia percepción.
- Aislamiento social: Progresiva separación de amigos, familia y redes de apoyo. El agresor, suele descalificar a las personas cercanas (“Tu familia te manipula”, “Tus amigos son tóxicos”) para aumentar la dependencia. Esto, es una triste realidad que viven las parejas con sus manipuladores.
- Pérdida de identidad y autoestima: La persona deja de reconocer sus propios deseos, opiniones y límites. Se produce una fusión emocional donde el valor propio depende de la aprobación del otro.
- Ciclos de abuso: Tensión creciente → incidente agudo (insultos, humillaciones, violencia) → reconciliación (regalos, promesas, disculpas intensas) → fase de calma aparente. Este patrón, se repite y suele intensificarse con el tiempo.
- Síntomas somáticos: Dolores crónicos, trastornos gastrointestinales, alteraciones del sueño, fatiga extrema y debilitamiento del sistema inmunológico derivados del estrés prolongado.
- Control económico, sexual o social: Restricción de acceso al dinero, coerción sexual, control de las redes sociales o de los movimientos.
- Culpa y vergüenza internalizadas: La víctima asume responsabilidad por el abuso (“Si yo no hubiera hecho esto, él/ella no reaccionaría así”).
Estas señales, no siempre son evidentes desde el inicio. Muchas relaciones traumáticas, comienzan con un intenso enamoramiento (love bombing) que enmascara las primeras banderas rojas. Y, es allí donde no vemos lo que realmente es la pareja que elegimos. Pero, el tiempo, pondrá todo en su lugar y es allí donde nos daremos cuenta de cómo es en realidad la persona que nos ha cautivado.
Ejemplos de relaciones traumáticas:
- Abuso narcisista: Una pareja que alterna elogios exagerados con descalificaciones crueles, utiliza el silencio como castigo y exige admiración constante mientras minimiza los logros del otro. La víctima, termina exhausta emocionalmente, dudando de su cordura. Por lo que el desgaste no solo es psicológico sino también física, ya que todo se somatiza cuando callamos.
- Control coercitivo: En matrimonios de larga duración, uno de los miembros monitorea constantemente el teléfono, restringe salidas, decide la vestimenta y castiga económicamente cualquier intento de autonomía. Aunque no haya violencia física grave, el impacto psicológico es devastador.
- Relación con trastorno límite de la personalidad: Episodios intensos de idealización seguidos de devaluación repentina, amenazas de abandono y autolesiones utilizadas como forma de manipulación emocional.
- Abuso en relaciones de poder asimétricas: Diferencia de edad significativa, dependencia económica o situaciones de vulnerabilidad (inmigración, discapacidad) que el agresor explota para mantener el dominio.
- Trauma por infidelidad repetida: Cuando la infidelidad no es un hecho aislado sino un patrón acompañado de mentiras, humillaciones y gaslighting, genera heridas profundas de traición y baja autoestima.
Es importante destacar que las relaciones traumáticas, no sólo ocurren en parejas románticas. Pueden darse también con padres, jefes, amigos o hermanos, aunque el contexto de pareja es uno de los más frecuentes en consulta.
El impacto a largo plazo, incluye dificultades para confiar en nuevas relaciones, trastornos de ansiedad, depresión mayor, trastorno de estrés postraumático, problemas de apego desorganizado y mayor vulnerabilidad a revictimización.
Ejercicio 1: Inventario de señales de alerta
Dedica 20 minutos en un lugar seguro. Toma papel y lápiz y responde con honestidad:
- ¿Qué comportamientos de mi pareja me generan miedo, vergüenza o confusión de forma recurrente?
- ¿En qué momentos siento que pierdo mi voz o mis necesidades desaparecen?
- ¿Cómo ha cambiado mi relación con amigos y familia desde que estoy en esta relación?
- ¿Qué me digo a mí misma para justificar conductas que, vistas desde fuera, serían inaceptables?
Califica del 1 al 10 el nivel de malestar que cada señal te genera. Este ejercicio, ayuda a objetivar la experiencia y reduce la minimización típica en las víctimas de trauma relacional. Repítelo cada dos semanas para observar patrones.
Ejercicio 2: Reconstrucción de la identidad
Cada día durante 15 días, escribe tres afirmaciones que respondan a:
“Yo soy…” (cualidades, valores, intereses que te definen independientemente de la relación). Ejemplo: “Yo soy una persona creativa que disfruta de la lectura”, “Yo merezco respeto y consideración”.
Posteriormente, realiza un ejercicio de visualización: cierra los ojos e imagina tu vida sin la influencia controladora de la relación. ¿Cómo te sientes? ¿Qué actividades recuperas? ¿Qué límites estableces? Este ejercicio fortalece el sentido del yo y contrarresta la fusión traumática.
Ambos ejercicios deben realizarse preferiblemente con apoyo terapéutico, ya que sacar a la luz el trauma puede intensificar temporalmente los síntomas.
Taller: “Sanar el Trauma Relacional: Recuperar tu Poder”
Como psicoterapeuta y piscopatologa clínica, imparto un taller vivencial de 6 horas (dividido en dos sesiones) dirigido a personas que se encuentran o han salido de relaciones traumáticas.
Contenido: Psicoeducación sobre trauma relacional y vínculo traumático, identificación de patrones, ejercicios experienciales de regulación emocional, trabajo con partes internas (enfoque IFS), establecimiento de límites y elaboración de un plan de seguridad y recuperación.
Modalidad: Online.
Plazas: 10 participantes.
Precio: 220 euros por persona (incluye materiales y seguimiento grupal por WhatsApp durante 30 días.
Este taller no sustituye la terapia individual, pero proporciona herramientas potentes y un espacio seguro de validación y no aislamiento.
En conclusión, identificar una relación traumática es el primer paso hacia la recuperación. Muchas personas tardan años en reconocer el abuso, precisamente porque el trauma distorsiona la percepción. Si te identificas con estas descripciones, recuerda que no estás sola y que buscar ayuda profesional, es un acto de valentía y autocuidado. La sanación, es posible. Recuperar la autonomía, la voz y la capacidad de amar de forma saludable constituye uno de los procesos más transformadores que acompaño en consulta.



