Esta es una propuesta extensa y profunda, diseñada para funcionar como un manifiesto de transformación holística o el contenido base para un libro o programa de formación avanzada. El texto, se divide en tres grandes pilares, analizando la crisis existencial no como un problema, sino como una apertura al ser.
El despertar del observador: Guía holística para la reinvención personal
El fenómeno de la crisis existencial
La crisis, no es un evento externo; es un fenómeno del observador. En el coaching holístico, entendemos que el mundo que vemos no es «el» mundo, sino «un» mundo que construimos a través de nuestro lenguaje, nuestra biología y nuestra historia. Cuando hablamos de una «crisis existencial» o un momento de transición, lo que realmente está ocurriendo es que el modelo de mundo que nos servía hasta ayer ha dejado de ser funcional.
Sentir que «ya no encajamos» o que «hemos perdido el rumbo» es, en realidad, el inicio de un quiebre. En la transparencia de la vida cotidiana, actuamos sin pensar; cuando el quiebre aparece, la vida se hace presente, nos obliga a detenernos y nos demanda una nueva interpretación.
I. Desmantelando creencias: El guion que no escribiste
La ontología del lenguaje y las creencias raíz
Desde que nacemos, somos arrojados a un mundo de conversaciones preexistentes. Elegimos nuestro idioma, las creencias de nuestra familia, los valores de nuestra cultura. Sin embargo, los adoptamos como verdades absolutas cuando vamos creciendo. En psicoterapia, llamamos a esto «vivir en la transparencia de los juicios ajenos».
El «guion que no escribiste», se compone de juicios maestros que operan en el trasfondo de tu conciencia. Estos juicios, se manifiestan como los famosos «debería»:
- «Debería tener éxito a esta edad».
- «Debería ser el pilar de mi familia«.
- «Debería haber logrado X estabilidad».
El techo de cristal: Los juicios de facticidad
El problema no es tener creencias, sino confundir los juicios con hechos. Un hecho (facticidad) es algo que no se puede cambiar (como el día en que naciste). Un juicio es una interpretación. Cuando tratas a un juicio («no soy capaz de emprender») como si fuera un hecho, construyes un techo de cristal.
Para desmantelar estas creencias, es necesario realizar un proceso de fundamentación de juicios. Debemos preguntar al observador:
- ¿Para qué emito este juicio?
- ¿En qué dominio de mi vida es válido?
- ¿Qué estándares estoy usando para compararme?
- ¿Qué afirmaciones (hechos) tengo para sostenerlo?
Al final de este análisis, la mayoría de las creencias que nos limitan se revelan como interpretaciones infundadas que hemos heredado y que podemos, por lo tanto, declarar nulas.
II. Diseño de futuros: De la resignación a la ambición
El estado de ánimo de la resignación
La transición de vida, a menudo se ve teñida por la resignación. La resignación, es un estado de ánimo que surge cuando el individuo juzga que «no hay nada que hacer» para cambiar una situación, a pesar de que dicha situación le molesta. Es una cárcel silenciosa, porque el resignado no se siente derrotado por una batalla, sino por la convicción de que la batalla no tiene sentido.
La narrativa del «ya es tarde», es el síntoma principal. Es una forma de cerrar posibilidades antes de explorarlas. Desde la ontología, el futuro no es algo que «llega», sino algo que se declara.
La ambición como virtud ontológica
A diferencia de la interpretación egoísta común, en la psicoterapia ontológica, la ambición es la emoción que nos permite ver espacios de posibilidad donde otros ven muros. Es el estado de ánimo de quien juzga que el futuro, puede ser más grande que el presente y que tiene las herramientas (o puede pedirlas) para construirlo.
Para pasar de la resignación a la ambición, requerimos un cambio en nuestra estructura de coherencia:
- Lenguaje: Pasar de la descripción de problemas a la declaración de compromisos.
- Emoción: Cultivar la gratitud por lo vivido y el entusiasmo por lo no manifestado.
- Cuerpo: Abandonar la postura de colapso por una de apertura y verticalidad.
Diseñar futuro implica preguntarse: ¿Qué es aquello que, si yo no lo declaro hoy, no ocurrirá en mi vida?
III. El arte de aprender a aprender
La ceguera cognitiva
El mayor enemigo del aprendizaje no es la ignorancia, sino la ilusión del conocimiento. Existe un espacio llamado «ceguera cognitiva»: no sabemos que no sabemos. En las transiciones de vida, intentamos resolver problemas nuevos con herramientas viejas.
El «saber» nos da seguridad, pero también nos vuelve rígidos. Para reinventarse, es imperativo desarrollar la capacidad de declarar ignorancia. Decir «no sé», es el acto lingüístico que abre el espacio para el aprendizaje. Sin esta declaración, el aprendizaje es imposible porque el espacio ya está ocupado por certezas obsoletas.
Los enemigos del aprendizaje
Para convertirnos en aprendices permanentes, debemos identificar y derribar los obstáculos internos:
- La incapacidad de admitir que no sabemos: El miedo al juicio ajeno.
- El deseo de tenerlo todo claro todo el tiempo: La intolerancia a la incertidumbre.
- El juzgarlo todo: Cerrar la puerta a lo nuevo antes de experimentarlo.
Aprender a aprender es, en última instancia, aprender a vivir en la vulnerabilidad. Es reconocer que somos seres inacabados, en constante proceso de devenir.
Dinámicas y ejercicios de profundización
Ejercicio 1: La reconstrucción lingüística del pasado
Este ejercicio, busca sanar la relación con nuestra historia para liberar el futuro.
- Identificación: Escribe tres eventos de tu pasado que consideres «fracasos».
- Deconstrucción: Para cada evento, separa los hechos (lo que pasó) de los juicios (lo que te dijiste sobre lo que pasó).
- Re-interpretación: Genera tres juicios de posibilidad sobre cada evento. ¿Qué aprendiste? ¿Qué capacidad desarrollaste que no tenías antes?
- Declaración: Declara formalmente que esos eventos ya no definen tu capacidad futura.
Ejercicio 2: Disposiciones corporales para la ambición
El cuerpo precede a la emoción. No puedes diseñar un futuro ambicioso con un cuerpo de resignación.
- Centramiento: De pie, encuentra tu eje. Siente el peso de tus pies y la coronilla tirando hacia el cielo.
- Estabilidad: Separa los pies a la altura de los hombros. Siente tu capacidad de decir «Aquí estoy».
- Apertura: Abre los brazos ligeramente y respira hacia el pecho. Esta es la postura necesaria para recibir lo nuevo.
- Resolución: Inclina el peso ligeramente hacia adelante (hacia el futuro). Practica esta postura diariamente durante 5 minutos para entrenar a tu sistema nervioso en la disposición de ir hacia adelante.
Propuesta de taller: «El arquitecto de tu nueva realidad»
Este taller, es un proceso de inmersión profunda para personas que se encuentran en el «pasillo» entre lo que fueron y lo que desean ser.
Objetivos del taller
- Identificar y desarticular los mandatos sociales y familiares heredados.
- Cambiar el estado de ánimo de resignación por uno de ambición y diseño.
- Desarrollar competencias conversacionales para coordinar acciones que materialicen la nueva visión.
Temario detallado
- Módulo I: El observador y su mundo. ¿Quién estoy siendo ante mis desafíos actuales?
- Módulo II: La limpieza del guion. Ejercicios de fundamentación de juicios y quiebre de creencias limitantes.
- Módulo III: El poder de la declaración. Cómo crear realidades a través de la palabra.
- Módulo IV: Diseño de futuro y redes de ayuda. Nadie llega solo; aprender a pedir, ofrecer y prometer.
Información comercial
- Duración: 2 jornadas intensivas (4 horas totales).
- Materiales: Manual de trabajo «El guion de mi ufturo», audios de meditación ontológica y acceso a comunidad privada.
- Inversión: 350.00€
- Valor diferencial: No es un taller de motivación, es un taller de transformación de la estructura del ser.
Conclusión: La transición no es algo que deba evitarse, es el momento donde la vida nos invita a actualizar nuestra versión del mundo. Al desmantelar lo que no elegimos, diseñar lo que anhelamos y abrazar nuestra capacidad de aprender, dejamos de ser víctimas de nuestra historia para convertirnos en los autores de nuestro destino.



