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¿Qué haces cuando quieres o no correr a alguien de la empresa?

¿Qué haces cuando quieres o no correr a alguien de la empresa?

El dilema silencioso del liderazgo

Despedir a alguien no es una simple decisión operativa; es una experiencia emocional, estratégica y profundamente humana. Entonces, te pregunto: ¡Qué haces cuando quieres o no correr a alguien de la empresa? Todo líder, tarde o temprano, se enfrenta al dilema de conservar o desvincular a una persona del equipo. Pero, detrás de esa decisión —que suele parecer racional— se mueven emociones, lealtades invisibles, miedos, proyecciones y creencias sobre el poder, la autoridad y la empatía.

En el fondo, la pregunta “¿lo corro o no lo corro?” es una puerta hacia algo mucho más profundo: ¿Estoy liderando desde la conciencia o desde la reacción emocional?

Porque en toda decisión empresarial hay una biología emocional activa. Y cuando un líder aprende a leerla, transforma los despidos en aprendizajes, los conflictos en crecimiento y las crisis en expansión.

La carga emocional de las decisiones difíciles

Dirigir implica sostener múltiples presiones: resultados, clima laboral, compromisos financieros, cultura organizacional… pero también implica sostener personas. Y las personas traen consigo historias, heridas, valores y expectativas. Cuando un líder se plantea la posibilidad de despedir a alguien, se activan varias emociones:

  • Culpa: “¿Y si me estoy equivocando?”
  • Miedo: “¿Y si su salida genera caos o resentimiento en el equipo?”
  • Duda: “¿Es realmente la persona el problema o el sistema que hemos creado?”
  • Empatía mal entendida: “No quiero hacerle daño, mejor aguanto un poco más.”
  • Desgaste emocional: “No puedo más, pero no quiero ser el malo de la historia.”

La mente racional busca justificar la decisión, pero el cuerpo y las emociones nos muestran si realmente estamos listos para sostenerla con coherencia. Un líder consciente no solo se pregunta “¿qué voy a hacer?”, sino también “desde dónde lo voy a hacer”.

La energía de los vínculos laborales

En una empresa, las relaciones no son solo funcionales, son también energéticas. Cada miembro del equipo representa un arquetipo dentro del sistema: el que empuja, el que sostiene, el que sabotea, el que refleja la sombra del líder.

Por eso, cuando alguien “no encaja”, es necesario mirar más allá de la conducta visible:

  • ¿Qué parte del sistema está mostrando ese empleado?
  • ¿Qué dinámica inconsciente está revelando?
  • ¿Qué parte del líder o del equipo está siendo proyectada en él?

Muchas veces, la persona que más nos incomoda es la que está trayendo la lección que necesitamos aprender. Tal vez representa nuestra falta de límites, nuestra rigidez o nuestro miedo a perder el control.

El coaching empresarial integrativo enseña que antes de tomar una decisión definitiva, hay que observar, comprender y transformar la energía del vínculo. Solo después de eso, la acción se vuelve clara y coherente.

El miedo a despedir y el miedo a sostener

Existen dos miedos principales en este tipo de decisiones:

  1. Miedo a despedir:
    • “No quiero que me vean como autoritario.”
    • “Me duele tener que hacer sufrir a alguien.”
    • “Temo equivocarme y perder talento.”
  2. Miedo a sostener:
    • “Ya no confío, pero sigo esperando que cambie.”
    • “Tengo miedo de enfrentar el conflicto o la reacción.”
    • “No quiero asumir las consecuencias de lo que implica cambiar.”

Ambos miedos provienen de una raíz común: la inseguridad emocional del líder. No es falta de capacidad técnica, sino falta de conexión interna con el poder personal. Cuando no confiamos en nuestra intuición o no tenemos claridad emocional, postergamos decisiones, generando más tensión en el equipo.

La responsabilidad emocional del liderazgo

Un líder consciente no despide desde la reacción, sino desde la claridad. Y para llegar a ella, necesita revisar su propio sistema emocional:

  • ¿Qué me despierta esta persona?
  • ¿Qué parte de mí se siente amenazada, desafiada o herida?
  • ¿Estoy buscando agradar o realmente liderar?
  • ¿Estoy tomando esta decisión por miedo o por coherencia?

El liderazgo consciente no es blando, sino maduro. Sabe poner límites sin violencia, decir no sin culpa y cerrar ciclos con respeto. Cuando un líder aprende esto, no solo mejora la dinámica empresarial, sino que crea una cultura emocionalmente saludable.

Reprogramar la relación con la autoridad y el poder

Muchos líderes cargan historias familiares relacionadas con el poder y la autoridad. Si en la infancia vimos figuras autoritarias o abusivas, podemos asociar el “decidir” con “dañar”. Y eso hace que, inconscientemente, temamos ejercer autoridad.

En coaching y biodecodificación empresarial, este patrón se reprograma trabajando la herida del merecimiento y del miedo al juicio. El poder no es dominación, es dirección con propósito. Cuando un líder sana su relación con el poder, sus decisiones dejan de ser castigos y se transforman en actos de coherencia.

El arte de decidir con empatía y firmeza

No hay que elegir entre ser empático o ser firme. El liderazgo actual exige integrar ambas cualidades. La empatía te permite comprender la historia del otro; la firmeza te permite sostener la dirección del grupo. Una sin la otra es desequilibrio:

  • Solo empatía sin límites genera caos.
  • Solo firmeza sin empatía genera miedo.

Decidir con empatía significa mirar a la persona como ser humano, reconocer su proceso y comunicar desde la honestidad. Determinar con firmeza significa proteger al equipo, a la misión y a la cultura organizacional. Ambas actitudes pueden coexistir cuando hay madurez emocional.

Cómo comunicar una decisión difícil

La comunicación es el puente entre la intención y el impacto. Despedir a alguien requiere respeto, contención y claridad. Algunas pautas esenciales:

  1. Evitar el juicio: hablar desde hechos, no interpretaciones.
  2. Sostener el tono humano: reconocer el valor de la persona sin minimizar la decisión.
  3. Ser directo, no cruel: la ambigüedad genera más dolor que la claridad.
  4. Cuidar el cierre energético: agradecer la contribución y permitir que ambas partes cierren el ciclo.

La forma en que se despide a una persona. dice mucho más del liderazgo que las palabras que se usan.

Ejercicio 1: “El espejo del colaborador”

Objetivo: Identificar qué parte del líder está reflejando el empleado que genera conflicto.

Paso 1: Escribe en una hoja las tres conductas del colaborador que más te incomodan.
Paso 2: Frente a cada una, responde: “¿Qué parte de mí también actúa o ha actuado así?”
Paso 3: Observa sin juzgar. Reconoce si hay una lección personal detrás de ese espejo.
Paso 4: Cierra con esta afirmación:

“Agradezco este reflejo. Aprendo lo que necesito y recupero mi poder para decidir con claridad.”

Este ejercicio, te permitirá despersonalizar el conflicto y tomar decisiones más objetivas.

Ejercicio 2: “La decisión alineada”

Objetivo: Tomar una decisión desde la coherencia interna, no desde la presión externa.

Paso 1: Siéntate en silencio. Respira profundo tres veces.
Paso 2: Pregúntate mentalmente: “¿Qué es lo más justo para todos, incluido yo?”
Paso 3: Anota lo primero que surja sin filtrar.
Paso 4: Imagina tres escenarios:

  • Lo mantengo en el equipo.
  • Lo cambio de rol o lo acompaño en un proceso.
  • Lo despido.
    Paso 5: Observa cómo se siente cada opción en tu cuerpo.
    La opción que genere más calma y expansión, aunque dé miedo, es la correcta.

La coherencia se siente en el cuerpo, antes de entenderse con la mente.

La cultura del feedback y la prevención

Un líder consciente no espera al conflicto para actuar. Crea una cultura de feedback continuo, donde las conversaciones difíciles se transforman en oportunidades de aprendizaje.

El 80% de los despidos se podrían evitar si existiera una comunicación clara y oportuna. El feedback constructivo es un acto de cuidado, no de crítica. Cuando los equipos aprenden a hablar con honestidad emocional, el liderazgo se vuelve colectivo.

El liderazgo del futuro: decisiones con alma

La nueva era empresarial demanda líderes que integren razón y emoción, resultados y propósito. Un despido no debe ser una herida, sino un tránsito consciente hacia una mejor versión del sistema.

El liderazgo del futuro no huye del conflicto; lo transforma. No teme tomar decisiones; las hace desde la conciencia y el respeto. No busca culpables; busca coherencia y evolución.

Cada decisión difícil es una oportunidad para elevar la frecuencia del liderazgo. Y cuando eso sucede, el impacto trasciende la empresa: transforma personas, relaciones y culturas enteras.

Taller online: Decidir sin culpa: liderazgo consciente en tiempos de cambio

Duración: 2 horas
Modalidad: Online (Google Meet)
Facilitadora: Viviana González De Marco – Coach empresarial y psicoterapeuta integrativa
Objetivo: Aprender a tomar decisiones difíciles desde la claridad emocional, la empatía y la coherencia estratégica.

Contenido del taller:

  1. La emoción detrás de cada decisión empresarial.
  2. Cómo identificar vínculos laborales tóxicos o desalineados.
  3. Técnicas para comunicar despidos o cambios con empatía.
  4. Reprogramación emocional del líder: del miedo a la firmeza consciente.
  5. Práctica guiada: “La decisión alineada”.
  6. Cierre grupal con visualización de liberación y renovación energética.

Incluye

  • Guía de ejercicios para aplicar en equipos.
  • Plantilla de conversación empática para comunicar decisiones.
  • Acceso a la grabación del taller durante 15 días.

Precio

75 € por participante pagando por Bizum

(Descuento especial para empresas que inscriban más de tres líderes.)

Inscríbete: conexionmentalycorporativo@gmail.com

Conclusión

Despedir o no a alguien no es un acto de poder, sino de consciencia. Cada decisión es una oportunidad para mirar hacia adentro y preguntarnos: ¿Estoy actuando desde el miedo o desde la coherencia?

Un líder que decide con claridad, empatía y propósito se convierte en un catalizador de transformación. Porque más allá de los roles y los contratos, estamos hablando de personas, y las personas —cuando son tratadas con respeto— se convierten en semillas de evolución, dentro o fuera de la empresa.

El liderazgo auténtico no busca tener razón, busca tener paz. Y esa paz solo llega cuando cada decisión está alineada con el alma.

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